domingo, 24 de enero de 2010

0 Apego material

A medida que pasa el tiempo en su incesante carrera, es común sentir cierta sensación de apego para con un sin fin de cosas y personas.

Cuando estudiaba la preparatoria, el autor de estas líneas solía tener un gusto similar al de sus pubertos compañeros; una extraña fascinación por los zapatos deportivos (tenis), sin importar si sus capacidades estuvieran a tope para jugar algún deporte, gustaban de tener tenis "bonitos"

En esa época y ante la explosión del marketing en torno a figuras del deporte como Michael Jordan, muchos de los chicos buscaban productos de la marca nike, tratando de emular en algo a sus héroes deportivos.

Varias marcas calzaron la parte inferior de la humanidad de varios amigos y la de TC&to en especial.

Desplazarse a Xalapa al Bazar Enriquez era común para los chicos de entre 16 y 17 años para adquirir tenis de "marca" a precios relativamente cómodos, aunque Nike nunca resultó una marca barata, los papás hacían un esfuerzo por pagarlos.

Eran las primeras veces en que a los aspirantes a adultos le daban permiso de ir a Xalapa sólo con amigos y sin alguien más "grande" que les cuidara.

Toparse con ellos y fue una atracción inmediata, una mezcla de colores muy sobria y de buen gusto.

El modelo Nike Deion Sanders Diamond Turf era el ideal en cuanto a diseño, comodidad, estilo y todos los adjetivos superfluos que un puberto lleno de hormonas de 17 años pueda otorgarle a dos pedazos de diversos materiales sintéticos.

El uso constante para jugar de todo y caminar mucho fue desgastando la suela que terminó por dar paso a un agujero que fue el ocaso del, para muchos, superficial idilio.

Sin embargo así son las cosas, el valor estimativo tiende a exceder el valor monetario o incluso de uso.

Una tarde sin el conocimiento de su dueño, los tenis negros con un agujero en la suela pasaron a manos de una persona necesitada, que bien los pudo reparar para darle algún tiempo más de vida útil.

La noticia no fue del todo agradable cuando los buscaron para llevarlos a reparar, vamos la suela no era gran cosa y con una nueva se habría solucionado el asunto, sin embargo se fueron.

A final de cuentas unos tenis no son la vida, pero es bonito recordar lo que pasaste a la par de su existencia.

Cuando tuviste las primeras libertades, las primeras elecciones que te preparaban para lo que después vendría, la admiración por alguien que jugaba un deporte en un nivel increíble.

El apego material es malo porque las cosas se pueden perder en cualquier momento, el apego a los recuerdos tiene más valía, porque es parte de nuestra identidad y forjó lo que hoy somos.

¿estás de acuerdo?.

Por cierto en este 2010 y en una onda retro de las marcas regresa el modelo Diamond de Nike, ojalá tenga chance de comprarme unos, de lo contrario está bien, ya los tuve. son unos tenis, no es la vida.

Ya no tienen los mismos colores, pero de acuerdo a los 32 años de TC&to creo que le irán mejor, completamente negros.

Por cierto estos tenis eran un modelo de un jugador de fútbol americano Deion Sanders.


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