domingo, 20 de diciembre de 2009

0 Destinatario

La rutina de los mensajes en las botellas siempre me ha parecido atractiva, el envío de una misiva desde la isla que te aprisiona, buscando, anhelando un destinatario resulta perturbadora.

Sabemos cuando salen, jamás cuando llegan, si es que lo hacen.

Este blog es de textos que entran en botellas que espero tomen corriente y lleguen a su destino.

No estoy seguro de hacerlo bien, de lograr describir la secuencia de ideas que se mueven por mi cabeza hasta convertirse en una olla express cuya válvula de escape es lo que aquí se lee.

Quizá lo pretencioso o ególatra sea el verdadero motivo detrás de todo esto, tal vez sea que la marea inunda poco a poco la playa y no hay barcas en el horizonte obligándome a buscar ayuda.

A veces pienso cuando voy a escribir algo, a veces pienso después de haberlo hecho y no concuerdo conmigo mismo.

Este post es un soliloquio circular que me deja parado en el mismo punto donde empecé, hoy de repente ya no sé nada.

Posiblemente las botellas se quiebren a medio camino y viertan su contenido al mar degradándose en el olvido. No tengo idea.

Música para no pensar por favor...



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