sábado, 30 de enero de 2010

0 La sala

La sala de espera es pequeña, sus sillones verdes contrastan con las paredes color salmón, a mi lado unas revistas, tvynovelas, día siete, zoom, en realidad muchas publicaciones.

Los lapsos de tiempo que aguarda la gente antes de entrar a la consulta parecen eternos. Yo trato de permanecer tranquilo, es sólo un chequeo para confirmar el diagnóstico que antes me han dado.

Sin embargo las salas de espera no son lugares tranquilos, ni para relajarse.

Los rostros de las personas que hay aquí proyectan historias que no quiero adivinar, algunas pueden ser de sufrimiento otras de alegría, pero pareciera que en este tipo de lugares es posible adivinar quienes temen o sufren y quienes esperan escuchar buenas noticias por el semblante que presentan.

La cita estaba programada a las 8 de la noche, son las 8:12 y no me han llamado para entrar.

En realidad me pone nervioso estar ante un médico, la solemnidad con la que te hablan establece primero un panorama de confianza, pero a la vez de frialdad, bueno si hablamos del médico que me tocó una vez en el seguro, ese señor más bien parecía carnicero por la bata, porque creo que era lo único que tenía, de él te hablaré un poco más adelante; bueno retomando esta situación de la solemnidad y la confianza, es lo que te proyectan al principio y creo que es parte de su proceso de comunicación, marcado por esas líneas para darle al paciente cierto alivio, el mismo que sientes cuando escuchas a alguien que te dará respuestas y sobre todo soluciones.

Precisamente soluciones fueron las que no encontré en la clínica del seguro social cuando, por la necesidad de una incapacidad laboral caí en las redes del monstruo insensible que es este particular servicio que ofrecen algunos médicos (muy buenos) y otros que no merecen siquiera ser llamados así.

En esa ocasión me regañaron por pasar a urgencias cuando ni siquiera me estaba muriendo, me inyectaron sin diagnosticar antes, bueno sí, me pidieron que enseñara la lengua y me dieron una incapacidad de sólo 2 días cuando lo que tenía era en realidad más grave.

Incluso llevé los resultados de los análisis que un médico particular ordenó me realizara y ni siquiera los consideraron para el diagnóstico.

Es una pena que ellos reciban un pago por una atención de tan mala calidad.

En fin, eso ya pasó, te cuento que en este momento me llama el médico, ojalá las cosas salgan bien.

Gracias por leer.


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